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Columna sin nombre.
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A+ A- Pablo Jair OrtegaY ahora con ustedes… Chimino y Joserra
Entre José Ramón Gutiérrez de Velasco y
Maximino Fernández Ávila no se hace ni siquiera una doceava parte de lo que debe ser un candidato. Es increíble la manera en que dejan todo el paquete a sus compañeros de fórmula para el Senado,
Juan Bueno Torio y
José Yunes Zorrilla , respectivamente, para que sean éstos quienes encabecen las campañas y hagan el trabajo más pesado del proselitismo.
Es claro que siempre habrá alguien quien sea el principal foco de atención en una fórmula la Senado: cuando
Fernando Gutiérrez Barrios fue aspirante junto con
Fidel Herrera Beltrán , por la legendaria carrera política del ex titular de la Dirección Federal de Seguridad, era quien siempre se llevaba los reflectores. Hasta ese momento se decía que Fidel Herrera había ganado su escaño en el Senado gracias a la popularidad del fallecido capitán del Ejército, pero eso no significaba que Herrera Beltrán hubiese dejado todo en manos de Gutiérrez Barrios, y en varias ocasiones realizó campañas y mítines alternos al de su compañero.
Pero lo que de veras resulta risible, es la manera en que Chimino y Joserra (así como dueto de cómicos de carpa), se la llevan serena en tiempos donde las campañas deberían arreciar; por lo menos deberían hacerle compañía a los protagonistas de la fórmula, o aparecerse de vez en cuando en las conferencias de prensa que regularmente organizan sus partidos.
Pero ni uno ni otro: ahí andan pusilánimes, uno en moto desfilando, y otro en lancha naufragando, supuestamente listos para servirles a Veracruz. Con campañas muy pobres, como el comercial donde aparece una niña que dice "Joserra me dio mi beca para estudiar" (apunte mental del autor: "Ay, m..ija" ¿Y de dónde? ¿Con qué ojos? ¿Y basado en qué programa de becas?), donde al final aparece el ex alcalde de Veracruz haciendo ademanes como si fuese niño de primaria.
Del otro individuo, ni qué hablar si su imagen es silenciosa: solamente impresa en camiones con la pirámide de los nichos como fondo. De ahí en fuera nadie conoce al tal Max.
El hecho es que solamente se les conoce en impresos y en televisión. Hacen campaña solamente mediática, mientras Bueno Torio tiene que responder ante la sociedad que muchas veces lo cuestiona fuertemente por su papel como director de PEMEX Refinación, o Yunes Zorrilla tiene que realizar todo el trabajo de giras y combatir los fuegos internos y externos del poder.
Pero todo esto es parte de lo que cosecha el pragmatismo con la que gustan tomar decisiones los políticos: en el caso del
Partido Acción Nacional , y pese a que muchas voces al interior criticaron la inclusión de José Ramón como candidato al Senado, el comité directivo estatal (fiel a la nueva costumbre de estos nuevos tiempos de la tecnología de la información) prefirió darle la representación al ex alcalde de Veracruz dizque por tener más popularidad en las encuestas.
Pero como siempre, dichas encuestas nunca se muestran. Y aunque se pudiera, sólo habría que hacer la observación de las estadísticas que nos llegan a través del fastidioso spam de los buzones electrónicos, diciéndonos que Roberto Madrazo va en primer lugar en la carrera rumbo a la presidencia. El hecho es que lo de las preferencias de José Ramón ni ellos se lo creyeron, y no obstante dejaron fuera a
Francisco Ávila Camberos , quien para muchos tiene una comprobada reputación de trabajo, y una mucha mejor imagen como político, a diferencia de José Ramón, envuelto en escándalos de corrupción, de violentos desalojos contra sectores populares del puerto de Veracruz (al grado de que quería que no entraran los vagabundos al centro histórico), y desvío de recursos.
Pero el PAN se decidió por Joserra. Es cierto, es más conocido, pero no por ser buen político. Tanto así, que la campaña le ha quedado muy grande.
En el caso del PRI, confiados en el voto duro de la entidad donde las estructuras regionales influyen decisivamente en el voto de la mayor parte de la población, tienen a
José Yunes Zorrilla compartiendo la fórmula gracias al pésimo negocio de aliarse con un partido verde que no tiene confiabilidad. Que a leguas se ve como un partido de patéticos juniors susceptibles de "chamaquear", que enarbolan la ecología sin realmente verse como activistas o luchadores ambientales, y aliándose a los partidos grandes para sobrevivir.
El último descalabro para su credibilidad fue precisamente con la declinación que hizo Bernardo de la Garza a favor de
Roberto Madrazo Pintado , donde el primero decidió salir huyendo del país para evitarse la pena de ser cuestionado en su actitud.
De las negociaciones de los genios del
Partido Revolucionario Institucional con los verdes, surgió que la fórmula al Senado tenía que ser compartida con alguien del Partido Verde dizque Ecologista, y con esa manera que tienen los miembros de éste último partido, fue así como surgió el nombre de
Maximino Fernández Ávila , personaje cercano al famoso "niño verde", el mismo que ganara el galardón al mejor videoescándalo en la pasada entrega de los premio MTV en México, con su cortometraje "Me chamaquearon". No fueron pocos los afiliados a ese partido los que protestaron por la designación tan poco clara de Fernández Ávila como candidato al Senado.
Y es que en un hecho realmente inédito, la opción determinada por el PRI de impulsar a aspirantes jóvenes como estrategia de que la juventud garantizara un real cambio en la manera de hacer política en Veracruz, está resultando contraproducente, sobretodo cuando el mismo tricolor tenía piezas con más renombre y experiencia (con todo y males que se les puedan achacar) como
Amadeo Flores Espinoza y Jorge Uscanga.
Pero ahí va Yunes Zorrilla, con trabajo, pero haciendo campaña a favor de la Alianza por México, a diferencia de su compañero, a quien no se le ha visto últimamente ni en la publicidad de los camiones en Xalapa.
Pero a estas alturas, mejor cambiamos nuestro modo de parecer, y quizás precisamente la estrategia es ocultar la imagen de Joserra lo mayor posible: no vaya a ser que al rato en el Senado se descubra una nuevo chistecito como una casa en el extranjero o una nueva cuenta bancaria. A estas alturas es comprensible que a lo mejor sea mejor que Yunes sea quien lleve la cabeza de la campaña, no vaya a ser que Chimino haga alguna gracia como las que acostumbran los verdes y los duetos cómicos.
pablo.jair.ortega@gmail.com
16/05/06
Nota 43943