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La cinta de Mel Gibson que se estrenará mañana en 4 mil salas de EU, podría obtener en su pr
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A+ A- México .- El estreno de "La pasión de Cristo", la versión de Mel Gibson de las últimas doce horas en la vida de Jesús, ha levantado un fervor capaz de convertir la crucifixión en un lucrativo negocio en la taquilla.
Su llegada a las pantallas estadounidenses ma ñana "Miércoles de Ceniza" no puede ser más sonada, acompañada de una fuerte polémica que le ha servido para arrancar en cuatro mil pantallas por todo EU.
Un número similar al de los grandes estrenos de Hollywood para un filme de presupuesto muy inferior, unos 30 millones de dólares que la estrella puso de su bolsillo.
Es una inversión asegurada, ya que los cálculos iniciales esperan unos ingresos de entre 30 y hasta 50 millones de dólares durante el primer fin de semana, cifra que haría historia.
Incluso se espera que supere a lo largo de su exhibición los 128 millones de dólares conseguidos por "Tigre y Dragón", la película subtitulada más taquillera en Estados Unidos hasta la fecha.
Ni el latín y el arameo de la "La pasión de Cristo", lenguas muertas en las que está rodada, ni su adaptación literal de los evangelios parecen aminorar el fervor generado por un filme que por lo demás parece tenerlo todo.
Nada mejor que el nombre de una estrella como Gibson para captar la atención de los medios que además están siguiendo la polémica que ha suscitado, como ocurre con todas las cintas que tratan temas religiosos.
Pero a diferencia de ejemplos anteriores como "La última tentación de Cristo", donde la polémica alejó a los devotos, esta vez las acusaciones de antisemitismo y brutalidad que han recaído sobre "La pasión de Cristo" no han hecho más que fomentar la atracción.
Esta devoción ha encontrado sus principales adeptos entre las congregaciones cristianas evangélicas, lo que se conoce en Estados Unidos como el "cinturón bíblico" fuera de los centros urbanos.
Los seguidores se han volcado en la compra de entradas por adelantado y han promocionado el visionado de este filme en sus sermones religiosos, e incluso han alquilado salas para poder llevar a los feligreses.
La pasión se deja ver también en la venta de objetos relacionados con el filme. El libro centrado en esta cinta ha agotado su primera edición de 150.000 ejemplares y las reproducciones de los clavos del Señor están a la venta como colgantes en www.thepassionofthechrist.com.
Este éxito empieza a generar comentarios de preocupación como el del profesor Kenneth L. Waters, especializado en estudios del Nuevo Testamento.
"Creo que la promoción está siendo un poco excesiva. Tengo problemas con la idea de vender el evangelio", admite a sabiendas de que la mayor parte de la campaña viene del "pasar la voz" y no tanto de anuncios en prensa o televisión.
Para cubrir ese área ya está la promoción que obtiene la cinta con su continua presencia en las noticias centradas en aquellos que tachan "La pasión de Cristo" de antisemita.
Las acusaciones, según ha indicado un periodista del "
The New York Times" pueden estar fomentadas por el propio Gibson, católico tradicionalista, para atraer así la atención hacia su cinta.
El director de 48 años fue el primero en salir en defensa de la película hace un año en el programa de televisión del conservador Bill O´Reilly cuando aún no se había escrito una línea en su contra.
Además, están las declaraciones de su padre, Hutton Gibson, considerando el Holocausto como una exageración, que sólo aumentaron la preocupación por el tono de la cinta a la hora de plasmar a los judíos como los agentes materiales de la muerte de Jesús.
Esta preocupación ha sido exacerbada no tanto en las imágenes del filme sino en la actitud de Gibson de mostrar desde hace meses su película a congregaciones cristianas, pero apenas a unos pocos rabinos judíos.
Aún así, el fervor parece contagioso y la fiebre está cruzando fronteras con un estreno previsto de manera internacional antes o durante la celebración de la Semana Santa.
"Estamos animando a nuestros distribuidores a que copien el modelo estadounidense", declaró el presidente de la compañía de producción Icon, Bruce Davey, antes de añadir que esperaba un gran éxito en lugares como "Polonia, Portugal, España y Latinoamérica".
25/02/04
Nota 19042